lunes, 2 de mayo de 2011

Siempre el mismo día

Cubierta original
Aunque ya se habían visto antes, Emma y Dexter se han conocido en la graduación y han pasado toda la noche juntos. Al día siguiente, San Suitonio, ambos han de continuar su propio camino, pero van a seguir manteniendo el contacto y, cada 15 de julio, seremos testigos de cómo han ido evolucionando sus vidas a lo largo de casi veinte años. Siempre el mismo día.

Ella se enfrenta al mundo con su doble titulación en Filología Inglesa e Historia cum laude, muchos ideales, sueños de ser escritora, una familia de origen humilde y bastante inseguridad disfrazada de realismo e ironía. Él, sin embargo, se ha licenciado con un triste bien en Antropología, pero le sobra autoestima, carisma y dinero de papá para pensarse, con absoluta tranquilidad, a qué se dedicará en el futuro. De hecho, va a comenzar un largo viaje de dos años por el mundo, para «adquirir amplitud de miras».

—Viajar —suspiró ella—. Qué previsible.
—¿Qué tiene de malo viajar?
—Dirás huir de la realidad.
—A mí la realidad me parece que está sobrevalorada —dijo él, con la esperanza de dar una impresión oscura y carismática.
Ella hizo una mueca de desdén.
—Supongo que está bien, para el que se lo pueda permitir. ¿Por qué no dices «me voy dos años de vacaciones», que es lo mismo?

Empieza, así, la historia de una gran amistad, con sus idas y venidas. Porque, a veces, tienes la suerte de encontrar a personas muy diferentes a ti, que quizás no te comprendan demasiado, pero ante quienes te muestras como eres, sin artificio, porque no hay expectativas de ninguna clase. Es gente a quien le consientes cosas impensables, que en el resto significarían un «ahí te quedas». Y perdonas... para esas personas tienes una especie de perdón infinito, aunque sea en la distancia, porque sabes quiénes son.

—¡Venga, Em! Aún somos amigos, ¿no? Ya sé que he estado un poco raro, pero es que... —Ella se paró un momento, pero no se giró. Dexter supo que lloraba— ¿Emma?
Entonces ella se giró muy deprisa, se acercó y le cogió la cara, juntando sus mejillas (la de ella, húmeda y caliente), mientras le hablaba deprisa al oído. Durante un momento luminoso, Dexter pensó que le iba a perdonar.
—Dexter, te quiero mucho. Tanto, pero tanto... Y probablemente siempre te quiera. —Los labios de Emma le tocaron la mejilla—. Lo que pasa es que ya no me gustas. Lo siento.

Cartel de la película
Además, asistimos al crecimiento como personas de cada uno, a los fracasos e ilusiones rotas, pero también a sus éxitos. David Nicholls dibuja la transformación de toda una generación de jóvenes en adultos. ¿Y qué pasa si no cumples con lo preestablecido, si no sigues el canon?

Valiéndose de canciones, películas, libros y acontecimientos históricos, crea una fuerte complicidad con el lector y ése es uno de sus grandes aciertos. Porque, pese a no poseer una calidad literaria impresionante, consigue que todos —aunque no tengamos cum laude o no hayamos pisado Edimburgo— nos sintamos identificados, en mayor o menor medida.

Y, de nuevo, tenemos adaptación cinematográfica a las puertas. En esta ocasión, bajo la dirección de Lone Scherfig (An Education), Jim Sturgess (Jude en Across the Universe) hará que Anne Hathaway (Maggie en Love and Other Drugs) ponga los ojos en blanco más de una vez. Pero tendremos que esperar, porque, de momento, no ha sido estrenada. Aquí os dejamos el trailer.

También me he estado intentando leer los libros que me diste en Pascua, pero tengo que reconocer que Howards End se me atraganta un poco. Parece que lleven doscientas páginas bebiéndose la misma taza de té. Me paso el rato esperando a que alguien saque un cuchillo, o una invasión de extraterrestres, o lo que sea, pero no sale nada de eso, ¿verdad? Y digo... ¿cuándo dejarás de intentar culturizarme? Espero que nunca.
 
En definitiva, si os apetece reír y emocionaros —un poquito—, recordar viejas canciones y extrañas modas, Siempre el mismo día es vuestro libro.

Por último, tres cosas más. Lo primero, gracias por el préstamo, R(E)A. Lo segundo, nuestra eterna recomendación: tened cuidado con la información que buscáis en la red, si no queréis correr el riesgo de saber demasiado. Y lo tercero es...

¿Cómo te imagina(ba)s tú a los cuarenta?


miércoles, 27 de abril de 2011

Día del Libro


Cada 23 de abril, se celebra el Día del Libro, coincidiendo con el aniversario del fallecimiento de tres grandes autores —Shakespeare, Cervantes y Garcilaso— en un mismo año. Aunque, en realidad, las fechas varían, según los calendarios, en algunos días antes o después.
 
En un principio, puede parecer incluso hasta desalentador que el origen resida en la pérdida. Pero lo que se busca con esta conmemoración es darle un más que merecido reconocimiento al mundo de las letras.
 

Este año, sin embargo, debido a motivos vacacionales, las actividades relacionadas con esta celebración —debates, tertulias, lecturas, talleres, etc.— se han organizado para el 27 de abril, hoy. 

 «Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.» Proverbio hindú

Desde aquí, esperamos que lo estéis disfrutando. Pero también, por ser un poco subversivos, nos gustaría recordar que los libros nos acompañan a lo largo de todo el año.

martes, 26 de abril de 2011

... y con Fernando.

Imagen de Sofía Ruiz
Finalmente, hoy nos han confirmado que mañana, 27 de abril, también estará firmando ejemplares de su obra Fernando Ruiz Liquete, en la librería Benedetti.

Así que, a partir de las doce, podréis disfrutar de la presencia del autor de Desordenada, a la que pertenece el pasaje de Rabia que compartimos con vosotros hace algunas semanas.

Si antes había motivos, ahora no quedan excusas.

martes, 19 de abril de 2011

Una firma con Luz

El próximo 27 de abril, con motivo de la celebración del Día del libro, Luz Olier estará firmando ejemplares de Cuentos del otro lado, del que ya compartimos con vosotros un fragmento, en la librería Benedetti a partir de las once de la mañana.

Imagen de muerdememundo
Y, la verdad, quien tenga la oportunidad que no la desperdicie... porque ahí es donde podréis comprobar que, detrás de un libro con un calado tan intenso, hay una mente sorprendente y un espíritu compuesto de pura energía.

Además, una vez que la escuchéis, os resultará difícil leer sus relatos sin que su voz vuelva para contároslos.

¡Aprovechad!

domingo, 17 de abril de 2011

Literatura, ¿obsolescencia programada?

Si hace unos meses nos hubieran preguntado qué era la «obsolescencia programada», probablemente no hubiéramos sabido qué responder. Pero, ahora, parece que casi todos somos conscientes de su significado, aunque no demasiado de sus consecuencias.

Uno de los grandes responsables de la difusión, aquí, de esta expresión para determinar aquello de «ya no se hacen las cosas como antes» ha sido el estupendo documental Comprar, tirar, comprar, emitido en La 2.

En él, se nos muestra cómo, desde la fase del diseño, se crean productos de toda índole con una «esperanza de vida útil» muy corta, de consumo rápido, frágiles... o, sencillamente, atractivos según la moda imperante en esa temporada.

«El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre será demasiado pequeño para satisfacer la avaricia de algunos». Mahatma Gandhi
 
Pero, entonces... ¿qué sucede con la literatura? Y aquí es donde surge el debate, las discusiones y los desacuerdos.

Primera gran diferenciación. El libro como soporte, como objeto, y la literatura como contenido. ¿Hay que considerar ya obsoletas las obras impresas? Cuando el número de lectores que utilicen e-books sea muy superior al que se mantenga fiel al modo tradicional, ¿empezarán a marearnos con las extensiones de archivo válidas para poder leer en tal modelo o en cual versión del mismo producto? ¿No lo están haciendo ya?

En lo referente a las temáticas, por abordar una de las muchas facetas —estilo, estructura, recursos, etc.— sobre el contenido, ¿no existe una fecha de caducidad relativa e inherente a los temas que ahora inundan el mercado editorial? Hoy se escriben publican obras sobre adolescentes y vampiros, hace unos años sobre códices y enigmas pseudo-históricos... independientemente de la calidad de estos. Entonces, ¿son los bestsellers libros de obsolescencia programada? ¿Eso también incluye a los movimientos artísticos?

Sí y no. Aquí tenemos, como ya hemos comentado en otras ocasiones, una de las razones que convierten una creación literaria en un clásico, la que ha hecho de Shakespeare un gigante. Es decir, la universalidad de la obra, más allá del tiempo y otras variantes. Porque Drácula es algo más que mordiscos.

Segunda gran diferenciación. ¿Es la literatura un producto? ¿Un producto de consumo, con vida útil? Según los que mandan, sí, ya que nos cobran el IVA sin ningún tipo de remordimientos.

Es más, sea literatura o no, son un gran sustento de los grupos editoriales, son los que en realidad permiten la existencia del verdadero mercado literario. Estamos hablando de los libros de texto. Estos dejan de ser válidos, tanto por sus contenidos como por su creación para ser utilizados en lugar de los cuadernos, de un curso a otro. De hecho, quizás una posible entrada lleve el siguiente título: Libros de texto. Obsolescencia programada «por prescripción». 


Hay más diferencias, bastantes más puntos que se podrían debatir, montones de interrogantes por contestar. Pero, en definitiva, se podría decir que, al igual que ha sucedido siempre, la creación literaria está innegablemente determinada por las circunstancias sociales del momento... y sólo hace falta mirar a nuestro alrededor para saber en qué tipo de sistema estamos inmersos.

¡Ah!, nosotros también tenemos obsolescencia programada, ¿no?

miércoles, 13 de abril de 2011

En el buzón

Al abrir el correo, esta mañana, nos hemos encontrado con esta pequeña historia. Desconocemos su autoría, pero nos ha apetecido compartirla con vosotros.

Una mañana, el marido vuelve a su cabaña, después de varias horas de pesca, y decide dormir una siesta.
Aunque no conoce bien el lago, la mujer decide salir en la lancha. Se mete lago adentro, ancla y lee un libro.
Viene el guarda en su lancha, se acerca a la mujer y dice:
—Buenos días, señora. ¿Qué está haciendo?
 —Leyendo un libro —responde ella, pensando «¿No es obvio?».

—Está en zona restringida para la pesca —informa el guarda.
—Disculpe, oficial, pero no estoy pescando, estoy leyendo.
—Sí, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en cualquier momento, tendré que llevarla y detenerla.
—Si hace eso, lo tendré que acusar de abuso sexual —dice la mujer.
—¡Pero ni siquiera la toqué! —dice el guarda.
—Es cierto, pero tiene todo el equipo. Por lo que veo, podría empezar en
cualquier momento.
—Disculpe, que tenga un buen día, señora —se despidió y se fue.

Nunca discutas con una mujer que lee, sabe pensar.

jueves, 7 de abril de 2011

Para seguir… tercera edición y presentación


Hace unos meses, en nuestro primer post, os hablábamos sobre Juan Massip y la segunda edición de su obra. Hoy, tenemos el placer de volver a comunicaros que Desde mi realidad se reedita.

Además, esta vez, también viene con una presentación, a la que Juan nos invita a todos. Tendrá lugar en Sant Boi, el miércoles día 13 de abril a las 19:00 horas.

Esperamos poder contaros que ha sido todo un éxito. Mientras tanto, os dejamos un pequeño fragmento, apenas tres frases, que resumen la esencia de esta obra.

«Un día, al irme a afeitar, vi a alguien en el espejo y me dije: “¿Éste quién es?”. Claro, si no había nadie más, es que tenía que ser yo. No me conocía, veía a otra persona, no entendía nada.»
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